Nuestra filosofía feminista

El feminismo es un movimiento social que ha impulsado diversas teorías, reivindicaciones y luchas con distintas y variadas formas de explicar la opresión que sufren, principalmente, las mujeres, y también, aquellas minorías que no encajan en el entramado social.

Diversidad
Feminista

Diversidad,
LGBTQ-plus

Mirada feminista en la psicoterapia.

Consideramos que el feminismo debe ser transversal a cualquier corriente psicológica. Nuestra forma de entender la psicoterapia resulta inseparable de una mirada feminista que concibe al sujeto desde un marco amplio y flexible, donde la diversidad subjetiva ocupa un lugar central.

Como terapeutas feministas apostamos por la construcción de una relación horizontal en la que se reconozca a las personas que acompañamos como protagonistas, agentes y expertas en su propia vida, adaptándonos al ritmo, a la forma de pensar y vivir de las distintas realidades que nos encontramos. Nos acercamos a estas realidades con una mirada amplia, inclusiva y respetuosa.

Como sabemos, la forma de organización social con la que cuenta nuestra sociedad, se rige por mandatos y roles concebidos de forma rígida y estereotipada que impone a las personas y limita su desarrollo pleno. Estos mandatos influyen o son, directamente, causantes de muchos de los malestares patologizados presentes en la actualidad: depresión, ansiedad, inseguridades, trastornos de alimentación, violencias de género, exclusión de las identidades y sexualidades de género no normativas, abuso emocional, físico y/o sexual, etc. Una mirada feminista nos permite darle sentido a aquellos sufrimientos que no están siendo legitimados socialmente, para evitar la revictimización y visibilizar las violencias que su falta de reconocimiento provoca en quienes los padecen.

Feminismo-LGBTQ+ e interseccionalidad.

Según algunas teorías feministas, sociedades como la nuestra están basadas en el binarismo sexual (hombre/mujer) y de género (femenino/masculino). Así, este sistema de organización social, además de requerir una división de los sexos y considerarla una realidad constante y universal, incluye un conjunto de creencias, valores, conductas… que conforman un marco normativo que legitima y fortalece unas identidades y actividades, mientras castiga y oculta a otras.

Las referencias y los contenidos de los géneros son hitos primarios para la conformación de las personas y su identidad y con ellos se conjugan otros elementos como: la pertenencia real y subjetiva a la clase social, la orientación sexual, el color de piel, el mundo urbano o rural, la comunidad étnica, la nacionalidad, la lengua, la religión, etc.

En este contexto social, las experiencias de personas feministas y LGBTQ-plus tienen sentido. Surgen para crear un marco nuevo de análisis, de ser y de reconocimiento propio. En nuestro posicionamiento como psicólogas feministas buscamos apoyar esos marcos de referencias nuevos para que estas personas puedan construirse como sujetxs libres con opción a ampliar su marco de entendimiento subjetivo. Cuando logramos vivir con un autoconcepto amplio y flexible, logramos autoapoyo. Como sujetos libres con posibilidad de autoapoyo y reconocimiento propio nos podemos percibir como sujetos enteros, capaces de ampliar nuestro marco de percepción interna para concebirnos como un todo, que excede todo tipo de definición y marcaje social o externo.